Cuando Bárbara (tres años mayor) vio el cuadro de su hermano Diego también quiso que le hiciera uno. Así que como era una niña muy pizpireta le dejé elegir el diseño. Y salió con que quería esta casita de muñecas. Ahí es nada...
Ya os podéis imaginar cuánto me costó hacerlo. Yo entonces estaba en la universidad y no me sobraba el tiempo. Mi sobrina venía los fines de semana a casa y pedía ver mis avances: "¿Cómo va mi casita?". Era como un jefe que había hecho un encargo a su empleado. Je, je...
Me consuela saber que con 16 años sigue teniéndolo en su habitación. Ayer fue su cumpleaños: ¡Felicidades!.

¡Es precioso! Madre mía, qué trabajo, te llevaría un rato hacerlo ;). No me extraña que lo siga teniendo colgado en la habitación, ese cuadro es para que lo guarde para toda la vida!
ResponderEliminarGracias por visitar mi rincón. Saludos.