A Pablo le encanta Mickey. Es el muñeco con el que duerme, con el que juega y al que cuida como a un hijo. Y la serie que más le gusta es La Casa de Mickey Mouse. Debo confesar que a mi también me encanta. Cuando era pequeña tenía un poster sobre mi cama, la percha de detrás de la puerta, el estuche, cuadernos, la papelera, el bote de lapiceros... en fin, una fanática de este personaje. Así que me agrada que sea el preferido de mi hijo.
Cuando Pablo cumplió tres años le hice por sorpresa un disfraz de Mickey para que lo llevara el día de su cumpleaños. Y así quedó:
En realidad, sólo hice el pantalón (no tiene ningún misterio) y los zapatos. Compré el material en una tienda de disfraces y tomé como muestra los zapatos de un disfraz de Caillou que le habían traído los Reyes. La camiseta es de H&M y los leotardos de Calzedonia. En la tienda Disney compré una diadema de Minnie y le quité el lazo para quedarme sólo con las orejas (no se ven en la foto). Completé el disfraz con unos guantes blancos.
Con las emociones del día no le hice una buena foto con él puesto y seguro que ahora se le ha quedado un poco pequeño. Tengo que hacer un intento.






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